viernes, 19 de enero de 2018

Castillo de Aljofra (Confrides, Alicante)

Uno más de los numerosos castillos españoles en ruinas que, al menos, por no ser viable su reconstrucción cara al turismo, sí debemos conservar su historia.
Castillo de Aljofra o de Confrides.
Castillo de Aljofra o de Confrides.
El viaje a Confrides
Estaba leyendo el libro Años y leguas de 1928 del prosista alicantino Gabriel Miró, un libro de viajes sobre la Marina Baja de Alicante durante su residencia temporal en Polop de la Marina. El  domingo 7 de agosto de 2011 me levanté temprano y decidí viajar en mi coche a Confrides, y ver y admirar de primera mano el paisaje y el viejo nogal de la Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento, del que hablaba el famoso prosista Gabriel Miró, que por culpa del Obispo leproso no llegaría a ingresar en la Real Academia de la Lengua, a pesar de que tenía el favor de su paisano el monovero Azorín, seudónimo de José Martínez Ruiz.
Tomé la autovía A-7 dirección Alicante-Alcoy, y luego el desvío de la CV-70 dirección Este, para pasar por Penella, Benilloba, Brensau, hasta llega a Confrides, situada en la Sierra de Aitana. Hay algunas curvas pero el viaje es un regalo de colores y de luz. Cuando la carretera empieza a llanear te encuentras, al fin con el cartel de Confrides, he hecho 80 kilómetros desde que salí de Alicante. Después de culminar las primeras casa desciende hasta llegar a una zona con arcén. A la izquierda tenemos la Fonda-Restaurante “El Pirineo”, famosa es este lugar de la montaña. En la puerta veo varias mesas con vecinos y visitantes toman algún refrigerio. Es hora de dejar el coche y caminar a pie, pues como dice la doctrina de la estrategia militar, ningún terreno se puede considerar conquistado hasta que no llega al Infantería. Entro en “El Pirineo” para tomar algo tiene comedor y terraza con vistas al valle, no me extraña que le pusieran El Pirineo, porque esto es el Pirineo más al sur que tenemos. La barra es pequeña, está llena de clientes, entre ellos dos deportistas vestidos de ciclistas.
Son las 11 de mañana estaba entrando en Confrides (CP 03517), que se sitúa a 785 metros de altitud. Según Sanchís y Sivera: “Confrides es un poblado erigido en villa por Felipe V, de 960 habitantes, del arciprestazgo de Callosa de Ensarriá, situado en las estribaciones del monte Aitana, el que con su vecino Serrella, se halla con frecuencia cubierto de nieve. El paisaje me gusta, lo he conquistado con mi cámara de fotos. La primera impresión es agradable, sobre un promontorio defensivo se alza imponente. En algunas calles se percibe la piedra caliza visible, salvaje, sin blanquear. Es domingo y en por la subida de la calle San Antonio, los vendedores ambulantes han instalado un pequeño mercadillo de ropas, frutas, verduras y plantas. En el censo de 2010, le figuran 276 habitantes. Hablan valenciano, pero no es problema porque también hablan español. Subo armado con mi cámara compacta de fotos y de vídeo y mi trípode por calle San Antoni. Uso el truco de auto-filmarse con el trípode extendido y también en posición de reposo. Avanzo hasta el final, y al escuchar unos toques de campana el pregunto a un lugareño que dónde está la iglesia, me dice que subiendo por la calle Baix o Baja, que está a mi derecha.
Subo  por las empinadas calles hasta la iglesia que está dedicada a la advocación de San José. El historiador español Pascual Madoz (1806-1870), se refiere a Confrides: “...Tiene 120 CASAS de no muy buena fábrica, la del ayuntamiento, cárcel, una escuela de niños a la que concurren 26, dotada con 480 reales, y una iglesia parroquial (San José), de entrada servida por un cura de provisión ordinaria y un dependiente. Tiene por anejo el antiguo pueblo, hoy caserío llamado Abdet, donde moran unos 60 vecinos y 200 almas, la cual forma con la villa que describimos, la baronía de Confrides y el despoblado Florent. Dentro de la población se encuentra una ermita dedicada a San Vicente Ferrer, y en los afueras seis u ocho fuentes de las que se surte el vecindario.”
Desde la plaza del Ayuntamiento, se divisa  a izquierda, sobre unos grises y altos cerros el antiguo castillo de Aljofra o Alfofra. De origen musulmán, situado en un espolón rocoso, llamado Penya del Castillo, que se sitúa a unos dos kilómetros al sureste de la localidad Confrides, perteneciente a la comarca de la Marina Baixa (Alicante). Lo ha estudiado el blog de “Guía de castillos, Torres y Fortificaciones de Alicante que dirige Ximo García Rico, del  que tomo algunos datos. Fue una alquería musulmana conquistada por Jaime I en 1264.Donó el castillo y población a Vidal de Sarriá. Sus posteriores propietarios serían la familia Sarriá, el infante Pedro y las familias Cardona y Ariza. Durante la guerra con Castilla en el s. XIV fue conquistada por las tropas castellanas, que la mantuvieron en su poder varios años hasta que Pedro IV la recuperó en 1364. Los habitantes de Aljofra en su mayoría musulmanes se opusieron a la orden de expulsión de los moriscos en 1609 y ofrecieron fuerte resistencia refugiándose en sus montañas. Después de la expulsión la zona cayó en una gran depresión agrícola, puesto que eran los moriscos quienes conocían los sistemas de riegos y era la mano de obra
También es conocido con el nombre de Castillo de Alfofra, como se conocía al poblado cercano a la fortaleza antes de la construcción de la actual Confrides. A él se accede a través de una pista forestal que sale de la propia localidad de Confrides y que nos deja a los pies de la fortaleza. Los últimos cientos de metros hasta ella hay que realizarlos necesariamente a pie.

Historia del castillo
La población de la desaparecida alquería de Alfofra debió ser originariamente  musulmana, probablemente del siglo XII. El castillo originariamente pudo constituirse como una torre de vigía o de defensa de dicha alquería, que posteriormente se convertiría en la fortaleza islámica, que fue conquistada por las tropas del Rey Jaime I el Conquistador y donada, en el año 1.264, a Vidal de Sarriá, señor de Callosa, incluyendo a Confrides en territorio de su señorío hasta que muchos años después pasara a manos de su hijo Bernat de Sarriá, y con posterioridad éste lo cediera al Infante Pedro y más tarde a las casas señoriales de Cardona y Ariza.
En el transcurso de las guerras con Castilla, en el siglo XIV, los castellanos se apoderaron de la misma, manteniéndola en actividad durante largo tiempo.
La población y la fortaleza sufrieron las cruentas acciones de armas durante el periodo de la rebelión ocasionada por el decreto de expulsión de los moriscos  en el año 1609. A lo largo del siglo XX ha ido perdiendo población debido a la huida de los jóvenes a las zonas industriales de Alcoy.
Durante la Guerra de Sucesión, la población apoyaría en todo momento la causa borbónica, y su castillo tuvo una gran importancia estratégica dada su privilegiada situación.

 Lamentable esta actual
La fortaleza presenta un estado ruinoso, mantiene uno de los lienzos de la muralla. Aun así, se pueden observar una cantidad notable de los elementos del antiguo castillo, en especial sus amplios lienzos de muralla del tapial y un gran parte de la estructura cilíndrica de dos de sus torres de defensa, en construidas de mampostería.
También quedan restos bastante conservados de otra de las torres, en forma de cubo de planta rectangular, también fabricado en mampostería. La última torre, al norte de la fortaleza, presenta un estado más lamentable, estando casi toda ella desmochada.
El conjunto de torres y lienzos de muralla nos da una idea aproximada de las dimensiones de la fortaleza de Confrides, que en su tiempo debió ser considerada como una de las importantes de la comarca de la Marina Baixa.
Las últimas fotos que he visto han sido tomadas con un dron, y el paisaje colindante es de abrumadora belleza. Allí en la plaza se eleva como un ciprés el viejo nogal, cuyo tronco no podría ser abarcado por los brazos de dos hombres. Este noble vegetal es testigo de la historia de Confrides que si pudiera hablar nos contaría muchas verdades. @mundiario

domingo, 7 de enero de 2018

Los judíos en España o Sefarad

Vida entre líneas de los judíos medievales

Un proyecto del CSIC rastrea en documentos administrativos el quehacer cotidiano de las comunidades hebreas en la península entre los siglos XIII y XV


Javier Castaño, en su despacho del CSIC.
La historia de los judíos medievales en la Península Ibérica es un puzle incompleto construido desde hace siglos principalmente a partir de fuentes documentales elaboradas por cristianos, las más accesibles para los investigadores. Las piezas que más escasean son las que nos hablan, desde dentro de las comunidades de judíos, de su día a día, sus mentalidades o sus valores. Un proyecto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) las rastrea en contratos matrimoniales, escritos de últimas voluntades, misivas, nóminas fiscales, actas de procesos judiciales o inventarios de propiedades porque, sorprendentemente, los documentos más sobrios y administrativos esconden en ocasiones retazos de vidas. El equipo los busca y analiza, en ocasiones tras encargarse de su restauración. “Se trata de crear de manera virtual un archivo documental de los judíos medievales, reuniendo textos y fragmentos que están repartidos por multitud de colecciones”, explica su responsable, Javier Castaño.
Libro de cuentas manuscrito del siglo XV en cuya cubierta hay capas de papel con escritura hebrea y latina.
Libro de cuentas manuscrito del siglo XV en cuya cubierta hay capas de papel con escritura hebrea y latina.
Aquí no hay grandes hallazgos que detallen en varias páginas la vida y cultura de los judíos peninsulares entre los siglos XIII y XV. Son más bien pistas que brotan de inventariar y escudriñar centenares de manuscritos, o incluso fragmentos en pésimo estado de conservación, escritos por lo general en lengua hebrea o en aljamía o solitreo (textos romances en caracteres hebreos). “A partir de un papel puedes ver datos que iluminan historias familiares o perfiles biográficos. Se pueden ver como anécdotas o como indicios de una historia más grande. Es otra manera de hacer historia. A veces, por un pequeño resquicio puedes ver un panorama muy amplio. No soy el primero ni el único que hace esto, pero el proyecto tiene una ambición de globalidad”, apunta en su despacho Castaño, científico titular en el CSIC de historia de los judíos.
La labor del proyecto Guinzé Sefarad (‘los archivos de Sefarad’, en hebreo), en el que trabajan cinco investigadores y varios colaboradores externos, tiene un punto detectivesco. Si bien la existencia de buena parte de estos documentos se conocía previamente, otros han ido apareciendo en visitas a archivos o bibliotecas. Bastantes de ellos reutilizados para encuadernar, víctimas del empuje de la imprenta y de la dispersión geográfica tras las expulsiones de la Península a finales del siglo XV.
'La expulsión de los judíos de Sevilla', de Joaquín Turina.
'La expulsión de los judíos de Sevilla', de Joaquín Turina.
¿Qué se puede extraer de un manuscrito administrativo? Mucho, en el caso de un registro contable que desglosa los pagos efectuados entre 1406 y 1407 por la aljama (como se denominaba entonces a la comunidad judía) de Tarazona, en el Reino de Aragón. Como que “cient e cinco sueldos e siet dineros” (sic) fueron a los guardas contratados para evitar que la judería fuese apedreada en Viernes Santo por cristianos. La importancia que otorgaban a la protección se ve también en las partidas para reparar los cimientos del muro que rodea el barrio judío, el arreglo de unas piedras para reforzar las puertas de acceso ante posibles asaltos o los regalos que entregaban por Navidad a prohombres y autoridades concejiles y reales. También aparece el coste de -tal y como figura- “la protección del senyor rey, Dios le bendiga”. Los judíos tenían una relación de dependencia directa del monarca, que les amparaba, por lo que solían vivir en recintos bajo protección real.
Hay gastos que nos hablan de la pervivencia de las tradiciones, como la compra a escote de las “cuatro especies” para la Fiesta de “Cabanillas”, es decir, de las cuatro plantas que los judíos siguen usando hoy para celebrar Sucot. O de las tensiones internas, como los asientos derivados de la condena a muerte y ejecución de un malsín, una de las pocas palabras de origen hebreo que ha entrado al castellano, como “cizañero” o “soplón”. Era un judío que causaba daño a otro al denunciarle ante autoridades no judías. “A finales del siglo XIV era uno de los delitos más graves y en Aragón había un tribunal especial para juzgar la malsindad. En realidad, bajo el paraguas de la acusación, se escondía el faccionalismo que aquejaba a esas comunidades en la época”, señala.
Otros documentos ejemplifican cómo las religiones en la España medieval no eran impermeables. Por ejemplo, escritos de judíos preocupados por la salvación del alma, un concepto bastante ajeno a su fe pero muy presente en el cristianismo. “Ahí se ven los traspases de conceptos de una cultura a otra”, precisa Castaño.
Cuerpo principal del contrato matrimonial de 1487 de una pareja judía de Jaca, oculto hasta fechas recientes en las cubiertas de un protocolo notarial del siglo XVI.
Cuerpo principal del contrato matrimonial de 1487 de una pareja judía de Jaca, oculto hasta fechas recientes en las cubiertas de un protocolo notarial del siglo XVI.
En el proyecto, iniciado en 2009, se ha analizado asimismo una copia de las últimas voluntades de un judío que muere en Tafalla en 1462 y que fue presentada en 1537 para reclamar la herencia familiar. Entre esas dos fechas se produjo la conversión forzosa de los judíos: el Reino de Navarra les obligó a abrazar el cristianismo cuando ya estaban rodeados de territorios que les impedían el acceso. Al juicio acudieron los descendientes, ya como cristianos nuevos, con unas últimas voluntades en hebreo encabezadas por la abreviatura "con la ayuda del cielo" en el lugar que suele ocupar una cruz en los documentos cristianos. "Estoy convencido de que el tribunal ya no lo pudo leer porque no contaba con nadie que lo entendiese", apunta el investigador. El documento, hallado en un legajo de un proceso judicial, es parte del rastro histórico dejado por cinco generaciones de una familia que habitaron la misma casa. Algo poco común y una muestra de que “la movilidad de los judíos es cierta, pero en algunos casos la sedentarización era mayor de lo que se creía”, agrega.
“Este tipo de detalles es difícil encontrarlos en fuentes cristianas. Un muro, a veces mental y a veces físico, les impedía ver lo que estaba pasando dentro”, asegura. Castaño insiste en que el proyecto no busca reivindicar voces apagadas por el paso de los siglos (“no es memoria, es historia”, matiza) ni lanzar una guerra de narrativas, porque los relatos cristianos y judíos se complementan. “Lo que pasa es que esa historia se ha hecho hasta ahora fundamentalmente a partir de fuentes externas. Es apoyarse en otra de las patas para hacerla. Tener -concluye- otros datos que nos dan una imagen de la vida interna judía mucho más rica”.

La polémica leyenda de los Reyes Magos persiste y persistirá


Los Reyes Magos entre los evangelios, la leyenda y la tradición cristiana se mantienen por los siglos. Todo aquello que su fin es el negocio, perdura en los siglos, por los siglos Amen.
Anónimo 1740 Albany Institut.
Anónimo 1740 Albany Institut.
Hace unos días, estando yo en la oficina de Correos de mi barrio para enviar un paquete, llegó un chaval de unos nueve o diez años con una carta que quería enviársela a los Reyes Magos de Oriente. Los que allí estábamos nos quedamos un poco sorprendidos, de que un niños tan mayor, creyera todavái en la existencia de los Reyes Magos que traen regalos a los niños buenos, y a los malos carbón. Ninguna de la docena de personas que allí estábamosnos nos atrevimos a decirle la verdad, de  que los Reyes existen, pero únicamente para chavales hasta cinco años. La cuestión es que, muy diligente y crédulo, se acercó al mostrador y le entregó la carta a la empleada de la oficina, y ésta la recogió y, sin decirle nada, la puso -sin franqueo ni dirección- en el buzón de los envíos.
Después  de esta curiosa e infantil anécdota, llegué a mi casa y me puse a buscar datos sobre la historia sagrada de los Reyes Magos en Internet, a estudiar el  origen de la leyenda de unos magos (sabios), y me  lo encuentro en el Nuevo Testamento, según el Evangelio del Apóstol San Mateo, que fue el único de los evangelistas que mencionó la visita de unos magos a Belén de Judea, recién nacido el Mesías.

Mateo 2:1-12 (según las Escrituras):
"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes el Grande, vinieron del Oriente a Jerusalén unos magos, preguntando: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Rey de los Judíos. Ellos le respondieron: “En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta...” En un establo encontraron al Niño de la Luz con su madre María y su padre José. Nada se dice que hubiera un buey y un asco para calentar el establo. Le trajeron tres regalos: oro, incienso y mirra. 

Nada dijo San Mateo de que los magos fueran Reyes, ni el número de ellos. El escritor romano Quinto Séptimo Tertuliano -padre de la Iglesia allá por el siglo III- llegó a la conclusión de la nobleza de dichos personajes tras leer el Salmo 72 (incluido en uno de los libros sagrados). En él se explicaba lo siguiente: «Que los reyes de Sabá y Arabia le traigan presentes, que le rindan homenaje todos los reyes». Para fue el religioso Quinto Séptimo, quien (basándose en esta frase) empezó a denominar a estos personajes como «Reyes».

El número de los Tres Reyes
El triangular y mágico del número de tres, de los Reyes Magos aparecieron por primera vez en el Evangelio Armenio de la Infancia del siglo IV; pero no serán aceptados definitivamente hasta su inclusión en: «Liber Pontificalis» (una recopilación fechada en el siglo IX de varias historias y leyendas relacionadas con la religión cristiana) se especifican los nombres, eran: Melchor («Melchior»), Baltazar («Bithisarca») y Gaspar («Gathaspa»).  Los reyes representan a las tres razas: blanca, negra y amarilla. Pero no será hasta el siglo XV cuando aparece representado como uno negro o de color aceitunada propia de la raza de los indios orientales.
 
«Lo más probable es que fueran sacerdotes y astrólogos originarios de Babilonia o Persia, dado que ambos eran grandes centros astrológicos donde los magos eran una casta sacerdotal con mucha influencia», completa Azanza. Pero debieron tardar meses en recibir la noticia: ¿Quién les informó? Y, luego preparar una expedición para llegar a Jerusalén y a Belén.
En el siglo VII, cuando se dejó escrito en el «Evangelio armenio de la infancia» que Melchor reinaba sobre los persas, Baltasar sobre los indios, y Gaspar, sobre el país de los árabes. Representando a las tres razas predominantes de la época.

El «nuevo» rey negro
Cabe destacar que al rey Baltasar se le representó como un rey de tez negra a partir del siglo XV. Antes en un mosaico del siglo VI, anónimo de Sanit-Apollinaire, fueron mostrados con aspecto occidental y considerados como los descendientes de Noé. En el siglo XV aparce el rey negro  como representantes multirracial de todos los pueblos.

                         (Mosaico del siglo VI )



La cabalgata de Reyes Magos o de Oriente
A partir del siglo XIX, en España, se inició la tradición de convertir la noche de Reyes (en una fiesta infantil con regalos para los niños, a imitación de lo que se hacía en otros países el día de Navidad. Fue en 1866 cuando se celebró la primera cabalgata de Reyes Magos en Alcoy (Alicante), tradición que se extendió al resto del país y posteriormente a otros países, especialmente a países de cultura hispana.

Conclusión:
Los magos que adoraron al Niño, debían ser grandes sabios y además voladores como brujos sobre escobas mágicas o más bien OVNIS en forma de camellos, porque de haber venido desde Persia, India o Arabia, con sus respectivos sequitos, hubieran tardado años en llegar a Belén cuando el Niño de la Luz, ya corría detrás de los pájaros. De América no pudieron venir ningún rey Inca o Azteca, porque estas tierras de la Indias Occidentales aún no habían sido descubiertas por los españoles. Si aceptamos la versión del Papa Benedicto XVI, también pudieron ser los Reyes de tierras de Tartessos (Andalucía), pero eras los reyes de la playa no del oro. Las naves  de Tarsis a Judea en tiempos de Salomón tardaban tres años.
Pero en fin, somos felices en hacer creer a los niños en los Reyes el 6 de enero, para que mantengan por largo tiempo su inocencia. La tradición cristiana no se debe perder, ni se perderá  mientras el negocio del juguete persista.

miércoles, 3 de enero de 2018

Vasco balleneros en Terranova siglo XVI


Marinos vascos en Terranova

La presencia de los pescadores vascos en las costas de Terranova fue prácticamente paralela al “redescubrimiento” de la zona por Cabot (Caboto, por mejor decir), en 1498. El Padre René Belanger (“Los Vascos en el Estuario del San Lorenzo” 1971) ha documentado referencias al “bacalao de las tierras nuevas” en fechas tan tempranas como 1506. Entre 1520 y 1525, un hecho curioso: Un manuscrito de la universidad de Coimbra habla de una colonia portuguesa –posiblemente en el Cabo Bretón- que a través de marinos vascos que pescan por la zona piden socorros por haberse quedado sin embarcaciones. En cualquier caso, la cartografía ya incluye “Tierra Nueva” de manera sistemática partir de 1520, entremezclada, eso sí, con sugerentes leyendas como el País de Sagueney, la Isla Brasil, o las islas de los Demonios (Saint Pierre y Michelon, enclave fracés en Terranova).

En 1535, cuando Cartier a cuenta de la corona francesa penetra en el estuario de San Lorenzo y funda Quebec, las pesquerías vascas a la zona ya están harto estructuradas. Hasta el punto que los micmacs, los indios locales, utilizaban de forma común palabras vascas… ¿Qué pintaban allí los vascos?

La principal razón fue satisfacer la demanda peninsular de bacalao, muy apreciado en cuaresma por soportar la salazón y ser de los pocos pescados comercializables en Castilla. Ciertamente, la presencia vasca faenando en el Gran Sol es anterior, pero los vascos encontraron en las “tierras nuevas” posibilidad de puertos y materia prima para montar factorías de salazón y además… ballenas. La ballena (la ballena boreal, ballena de Vizcaya, entre otras) ya era pieza codiciada desde tiempos antiguos. Su grasa era especialmente demandada como sebo para vela, aceite de precisión y medicinal de los hígados, en tanto las barbas tenían mil aplicaciones. Las primeras capturas documentadas en el Cantábrico se retrotraen al 760. A lo largo del XV se produce una sobrepesca en el Cantábrico de la mano de vascos, gallegos, ingleses y franceses. Esto llevará a los vascos a protagonizar toda una epopeya siguiendo las concentraciones de reproducción que les lleva a señorear el San Lorenzo, Groenlandia, Islandia, así hasta el XVIII, en que Inglaterra impondrá sus flotas. Puede decirse sin exagerar que los vascos fueron los grandes especialistas en pescar ballenas hasta el siglo XVIII.

Los vascos dispusieron de diversas ventajas que explican su temprana presencia en Terranova. En primer lugar los barcos, mientras ingleses y rocheleses construían naves de 100 toneladas a lo más, los astilleros vascos, adoptando los avances introducidos por los portugueses, producían ya en el siglo XV naos de entre 200 y 500, cuasi galeones, más maniobrables que sus primas las altas carracas bálticas, más rápidos y menos volubles a las tormentas. Eso supone rentabilizar travesías de altura y embarcar grandes contingentes de pescadores; en el siglo XVII, se contaran campañas a Terranova que movilizaban a 3.000 vascos cada año. La lista de arribada del Saint Esprit (200 toneladas), de San Juan, datada en 1743 (ya en declive de la pesquería) refiere un oficial, tres oficiales marineros, 47 marinos y 6 grumetes, 59 almas en total, que se anotaron 200 barricas de aceite –“tres ballenas y media (sic) de bahía grande, 1 cachalote y 2 ballenas sardas-, así como 80 quintales de barbas.

La pesca de la ballena fue determinante en establecimiento, durante la primera mitad del XVI, de estaciones temporales vascas a lo largo del golfo de San Lorenzo. Aún hoy la toponimia nos traslada a aquellos remotos tiempos con asentamientos tal que Isla Mingan, Isla de los Vascos, Portuchoa, Plasencia, Bahía de los Españoles…. En su estudio, el padre Belanger recoge más de 30 puntos con presencia vasca, que en un primer momento motivaba la instalación de factorías para licuar la grasa y embarrilarla. Posteriormente, allá por el 1630, los vascos atinan con un método para fundir la grasa en alta mar, lo que a su vez amplia el rango de actuación de las pesquerías. El nacionalismo vasco, por otra parte, ha invertido grandes sumas de dinero en demostrar la penetración del euskera entre las comunidades aborígenes locales (así como en Islandia), sin resultados excesivamente desalentadores. Las campañas empezaban con la llegada de las golondrinas, en marzo, y terminaban en septiembre. No siempre de la mejor manera, tempestades, arrecifes y sobre todo, guerras y corsarios, convertían la pesca de la ballena en oficio de alto riesgo, muy reputado por los vascos (a diferencia de otras marinerías, que lo tenían por desempeño de desesperados), y pilar de verdaderas sagas, como los Araneder de San Juan de Luz o los Soppite. Inicialmente los vascos (franceses y españoles, mezclados, resulta muy difícil diferenciarlos), compartían aguas con rocheleses, bretones y eventualmente, ingleses. Cabe decir que durante el XVI el San Lorenzo fue una zona de libre pesca, aunque la hegemonía francesa terminó imponiendo monopolios y venta de derechos de explotación que, progresivamente, motivaron la desaparición de la presencia española de iure, que no de facto, los barcos eran de San Juan o Hendaya y la marinería de Lekeitio o San Sebastián. La pesca de ballenas tuvo por epicentro la desembocadura del Seguiney, en Tadussac, aguas ricas en kril norteño. La sobreexplotación y la inestabilidad política en la zona (pasó de ser un mar libre a ser monopolio de Francia, de ahí a Inglaterra y vuelta a Francia, y de ahí a Inglaterra) fue desincentivando la presencia vasca, que sin embargo, siguió cazando en Islandia, Gran Sol, Groenlandia... En líneas generales, cabe caracterizar el estuario como un inmenso frente de batalla en la expansión americana de Francia e Inglaterra, con guerras cada poco, deportaciones demográficas (la epopeya de los Acadianos) y una inestabilidad general que no concluirá hasta el fin de la presencia inglesa en Norteamérica.

*Otra colaboración alimentaria del Sr. IA. Breve contexto de la pesca del bacalao y la ballena en Terranova entre los siglos XVI y XVIII. La pongo en "estudios groenlandeses", abandonadísima sección.

............................Otro texto..............................................
En las décadas de 1530 a 1570, el negocio ballenero registró su etapa de mayor apogeo. La flota vasca llegó a estar formada por una treintena de barcos, tripulados por más de dos mil hombres, que capturaban unas cuatrocientas ballenas cada año. No obstante, la tradición ballenera en el Cantábrico se remonta a la Edad Media y fue un importante motor de las poblaciones costeras. La principal fuente de ganancia estaba en la grasa del animal, posteriormente convertida en aceite a la que se denominaba saín. Este producto se empleaba en el alumbrado y ardía sin desprender humo ni dar olor. Asimismo, los huesos servían como material de construcción para la elaboración de muebles. La carne apenas se consumía en España, pero se salaba y se vendía a los franceses.

Vikingos, portugueses y vascos en Terranova

En una fecha sin determinar, los pescadores cantábricos extendieron su área de acción hacia el Atlántico, especialmente a Islandia, donde fueron protagonistas de una salvaje matanza ya en el siglo XVII, y a lo que hoy es la provincia canadiense de Terranova y Labrador. En busca originalmente de bacalao, la Isla de Terranova se convirtió en un objetivo preferente de los pescadores del cantábrico. Pero no se trataba del primer contacto de los pobladores de esta región con europeos. Alrededor del año 1001, «las Sagas islandesas vikingas» ubican las expediciones del explorador Leif Ericson en Helluland, Markland y en lo que él llamó Vinland («Tierra de pasturas»). Y las investigaciones arqueológicas, en efecto, han confirmado la existencia de un asentamiento nórdico, «L'Anse aux Meadows», en Newfoundland, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

En cualquier caso esta presencia vikinga en América, que incluso los estudios genéticos han avalado, fue de carácter efímero, y en ningún caso se produjeron asentamientos en territorio continental americano. Así y todo, las incursiones vikingas pudieron ser sucedidas por las de otros europeos, los marinos portugueses. Como si fuera una especie de búsqueda del Santo Grial, los navegantes portugueses acometieron varias décadas antes de Colón la travesía hacia la Isla Bacalao (también llamada «Bachalaos»), representada de forma difusa en los mapas del siglo XVI en las proximidades de Terranova. Así, el portugués Joao Vaz Corte Real habría alcanzado las proximidades de Terranova en 1472, e incluso se especula que bordeó las orillas del río Hudson y del San Lorenzo

domingo, 31 de diciembre de 2017

La fiesta de Año Nuevo y la tradición de las 12 uvas

Con los tiempos van cambiando las costumbres, pero no siempre se ha celebrado el Año Nuevo como actualmente lo hacemos, al menos los españoles.

Año nuevo en la Puerta del Sol /RR.SS
Año nuevo en la Puerta del Sol /RR.SS
Pensamos que, de siempre, la humanidad ha celebrado la festividad del Año Nuevo. Pero no es así, pues comenzó a celebrarse en el año 1582 (España, Italia y Portugal), cuando entró en vigor el calendario católico gregoriano, que es por el que actualmente nos regimos. Debido a un desfase de 10 días con respeto al calendario juliano (de los romanos) por los dos equinoccios  y el cambio de estaciones en la agricultrua. El nuevo calendario fue promovido por el Papa Gregorio XIII, por medio de la bula Inter Gravisismas. Pasó del 4 de octubre al 15 de 1852 (se perdieron 10 días), y este acontecimiento, en el mundo católico había que celebrarlo por todo lo alto. Y evolucionó hasta la actual fiesta de Año Nuevo. Pues por ejemplo, Gran Bretaña y sus colonias, no adoptó el calendario gregoriano hasta 1752 (doscientos años después).

El reloj de la puerta del sol
El primitivo reloj de la Puerta del Sol estaba ubicado en la fachada de la Iglesia del Buen Seceso que, estaba situada en la zona que alberga un edificio donde anteriormente se ubicaba el anuncio luminoso denominado "Tío Pepe" fue derriba da en 1854 para remodelación de la plaza o Puerta del Sol, y con la iglesia un hospital. Y el reloj que tenía la iglesia pasó al edificio de Correos, pasó a llamarse “Reloj de la Gobernación”. Dicho reloj poseía una sola manecilla y era objeto de burlas de los ciudadanos por su mal funcionamiento. Iba tan mal que le sacaron una coplilla:
Este reló fatal
que hay en la Puerta del Sol,
dijo un turco a un español,
¿por qué anda siempre tan mal?
El turco, con desparpajo,
contestó cual perro viejo:
este reló es el espejo
del Gobierno que hay debajo.

El actual reloj es obra del maestro relojero, que firmaba  como J.R, Losada,  ex militar liberal y leonés de nacimiento, exiliado en Londres (José Rodríguez Losada (1779-1870) que había realizado diversos encargos para instituciones españolas. Tardó tres años en construir el reloj en Londres y a su término lo donó al Ayuntamiento de Madrid. Lo inauguró la reina Isabel II, el 10 de octubre de 1866, día de su onomástica (sin saber lo que le venía dos años después con la revolución militar de 1868). El reloj ya ha cumplido, por tanto, 153 años de feliz vida mecánica, a pesar del tiempo transcurrido funciona perfectamente, siendo conocida su sistema de la bola que baja para dar  los cuartos veinte segundo antes de las doce campanas.
Actualmente existe la tradición de hacer una prueba de las campanas el día 30 a las doce de la noche que congrega a gran número de personas, 20.000 como máximo, que moviliza a más de 200 agentes de la policía Local.Antes de comerse las uvas, lo normal es cenar bien el fin de año en casa con familiarmente o en los cotillones que se celebran en restaurantes u hoteles a un precio siempre altamente eléctrico para los bolsillos más pudientes, y vestidos de etiqueta.

La tradición de comerse las uvas
A las 12 de la noche (o 24 horas) toca comerse las uvas. Es de dominio público que en 1909, los agricultores del Vinalopó de Alicante, encontrándose en ese año con excedente de uvas de invierno (embolsadas de exportación se llaman) y con objeto de sacar al mercado la producción, lograron popularizar la costumbre y darle el impulso definitivo que, desde entonces, acabaría por convertirla tradicional; no obstante, parece ser que la tradición viene de más antiguo, puesto que el 2 de enero de 1894, el periódico madrileño El Siglo Futuro, titulado "Las uvas bienhechoras", en el que se habla de la costumbre importada. Sea como sea la tradición de comerse, o atragantarse con las 12, es un augurio de buena suerte para el año que entra como el 2018, que venga lleno de paz, trabajo y felicidad.
Como cada uva del valle del Vinalopó (debe su nombre al río Vinalopó donde el héroe cartaniges Astrubal Barca se ahogó al cruzarlo en 207 a.C.) suele tener dos pepitas, resulta que ingieres 24 pepitaspuede estreñir, pero la solución pasa por pelarlas antes de comerlas y limpiarlas que es lo que yo hago cada año (también vienen peladas en latas).
También se ha impuesto la tradición de ponerse una ropa interior de color rojo, que puede sustituirse por una prensa visible roja. Después de las campanas las familias y amigos se besan, y se inician millones de llamadas telefónicas, llegando a colapsar las líneas y el satélite. Y en algunas ciudades se anuncia el año con cohetes y fuegos artificiales
En otros pueblos de España, se celebrar dos años nuevo, uno en agosto, porque son pueblos que vuelven por vacaciones muchos familiares a los pueblos. Así que celebran dos fiestas de Año Nuevo. En Alicante, concretamente se congregan en la plaza del Ayuntamiento para comerse las uvas.

La costumbre masiva 
La costumbre masiva se impuso con el instrumento unificador, con el instrumento de pensamiento único: la televisión y sus programas de fin de año. Ante de la televisión, cada cual iba por su cuenta.

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viernes, 29 de diciembre de 2017

Molino de agua del Río Segura.

ASÍ FUNCIONA UN MOLINO

ASÍ FUNCIONA UN MOLINO


01/01/2011 - 31/12/2011

Detalle"Así funciona un molino" es el título que hemos dado a la exposición permanente del Espacio  Molinos del Río_Caballerizas. Es un complemento magnífico para un edificio reconocido como una de las joyas de la "molinología" o disciplina que estudio los ingenios molinares.
En la exposición es posible conocer la historia y la evolución tecnológica de los molinos de agua desde la Prehistoria hasta nuestros días. Los "Molinos Nuevos" o "Molinos del Rey" construidos bajo el patrocinio del conde de Floridablanca reciben una atención especial. Se explica también la influencia que tuvieron los molinos hidráulicos diseminados por la huerta en la vida social y económica de la población.

Los elementos de arqueología industrial recuperados en la entrada del museo son acompañados de paneles con dibujos técnicos y maquetas para realizar simulaciones. Disponemos también de catálogos en varios idiomas, guías didácticas para profesores y alumnos, un vídeo titulado "Los Molinos en la Huerta de Murcia" (de 12 minutos de duración) y un CD ROM interactivo, recursos todos que ayudan a facilitar su comprensión a todos los públicos. También ofrecemos varios talleres para los distintos ciclos de la Educación Primaria y para la Educación Secundaria.


En el conjunto de los materiales se tratan contenidos relativos a las construcciones Plano de distribución de los módulos de la exposición. Clic para ver completo.y usos que del agua se hacía desde la tradición cultural islámica, con el fin de ofrecer una visión clarificadora de la importancia de estos molinos en el mundo árabe.

En el plano adjunto se detalla la distribución de contenidos; en la documentación complementaria se aporta material didáctico para el trabajo en el aula en los distintos niveles de enseñanza y en la galería de imágenes, fotografías de las instalaciones y las maquetas, objetos museográficos que nos sirven para simular el funcionamiento de los molinos en el pasado y así comprenderlos mejor.

Si se trata de acudir con un grupo personas, conviene hacer con tiempo una Solicitud de Reserva, indicando las características de los asistentes y seleccionando el tipo de visita que se desea realizar.


............................Inundacción por lluvias en Orihuela.....................

31/03/1894 "Riada de San Amos. Hubo un temporal de lluvias en la cuenca del Segura durante la segunda quincena de marzo. Como consecuencia de las mismas se presentaron avenidas en la mayor parte de los ríos de la cuenca. A las cuatro de la tarde del día 30 se inició una crecida del Segura que inmediatamente alcanzó metro y medio sobre su nivel ordinario. El Reguerón llevaba bastante crecida. El día 31, festividad de San Amós, a las seis de la mañana, entro el agua en los molinos del Puente. A las tres de la tarde llegó el agua al pasamanos de los balconcillos de los molinos, permaneciendo el Segura con un caudal máximo de 500 metros cubicos por segundo durante tres horas; inmediatamente comenzó el descenso hasta las doce de la noche del día 1 de abril. El Reguerón llevaba una crecida considerable, faltó un palmo para el desbordamiento; se rompió el puente de Tiñoso y destrozó el camino de Salabosque. En Orihuela la inundación fue desastrosa; se rompieron varios portillos en Beniel. Las huertas de Molina y Desamparados se inundaron hasta el límite de los términos de Murcia y Orihuela. En la zona baja las aguas llegaron al puente del ferrocarril de Rojales a Torrevieja. La rambla de Tabala, que llevaba una crecida extraodrinaria, inundó la vía férrea y produjo daños de consederación en la huerta.
En Caravaca, Calasparra y Cehegín las aguas causaron estragos. Los ríos Argos y Quipar, con crecidas importantes, causaron daños en los predios colindantes o sus álveos."

...............Deterioro del molino Riquelme de Orihuela...................patrimonio Industrial..............

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Estado del Molino de la Ciudad y del Molino de Riquelme de Orihuela.

Ha aparecido recientemente una noticia, que más abajo os transcribo, sobre el estado de abandono, deterioro y del robo de la antigua maquinaria para su venta de dos molinos históricos de la ciudad de Orihuela (Alicante).
Se trata del Molino de la Ciudad y del Molino de Riquelme. A continuación os pongo algunos datos recopilados sobre los mismos.
Molino de la Ciudad
Fuente
Se trata de un molino hidráulico situado en la Ribera del Río Segura, realizado en piedra en el siglo XVIII. Se trata de uno de los pocos que quedan en la actualidad. Se encuentra situado entre el barrio de San Pedro de la ciudad de Orihuela y la pedanía de Los Huertos.Fuente
www.enorihuela.com
Más información del Molino de la Ciudad aquí
Molino de Riquelme
Se trata de uno de los numerosos molinos hidráulicos que existían en las riberas del Río Segura a su paso por Orihuela. Posee uno de los pocos ejemplares de molino hidráulico de la provincia de Alicante. El mismo fue realizado entre los años 1902 y 1905.
Asimismo, posee una presa realizada en sillar de piedra del Siglo XVIII procedente de otro molino anterior así como un azud de piedra tallada en sillar del mismo siglo. Fuente
Este edificio se considera de interés arquitectónico.
En el año 2007 apareció una noticia sobre el lamentable estado del Molino de Riquelme.
La memoria en peligro
Mal estado del interior Molino Riquelme, imagen de la noticia
En el año 2007 apareció una noticia donde se hablaba de la rehabilitación de los molinos.
La CHS rehabilitará dos molinos del rio Segura que volverán a ser de dominio público.
a Confederación Hidrográfica del Segura (CHS); proyecta recuperar, en colaboración con el Ayuntamiento de Orihuela, dos de los tradicionales molinos con los que cuenta la ciudad, el de Riquelme y el de la Ciudad, que durante años han estado en manos privadas a través de una antigua concesión que ha quedado obsoleta y cuya caducidad oficial aún está pendiente de ser tramitada por el organismo de cuenca.
El proyecto se enmarca dentro de la actuación de la CHS que pretende dotar al casco urbano de Orihuela de un caudal ambiental de manera continua mediante el vertido de agua de pozos. El organismo de cuenca a través de este trámite pretende recuperar la titularidad sobre estos dos molinos para su recuperación y rehabilitación que posibilite que estos elementos tradicionales vuelvan a cumplir su función primitiva, moler cereales, y que al mismo tiempo sirvan como museo y de disfrute público, según indicó ayer el Comisario de Aguas, Manuel Aldeguer

Bueno escudo municipal para Orihuela. La Oriola de Gabriel Miró

Orihuela aprueba cambiar su escudo para acabar con la alegalidad del actual

La nueva imagen se adapta a la normativa valenciana con un diseño renovado del pájaro Oriol sin corona, cambia su forma y se eliminan los ornamentos - La heráldica actual se mantendrá en los lugares donde esté como emblema histórico

29.12.2017 | 00:55 /Información
La edil de Festividades, Mariola Rocamora, muestra la nueva imagen del escudo, ayer.
El escudo que representa a la ciudad de Orihuela, y que estaba vigente desde 1906, pasará a formar parte de la historia de la localidad tras aprobarse ayer en el pleno ordinario, por unanimidad de todos los grupos políticos, la propuesta del equipo de gobierno para adoptar uno nuevo que represente institucionalmente al municipio. El actual no cumple con la legislación autonómica referida a los escudos y banderas locales, aprobado por decreto del Consell en 2015. Aunque parezca lo contrario, el escudo utilizado actualmente, en diferentes versiones, no está oficializado en el Boletín Oficial del Estado ni en el Diario Oficial de la Comunidad Valenciana (DOGV) y, por ello, el Ayuntamiento se ha visto obligado a cambiarlo para contar con un escudo «legal».
El principal problema es que la heráldica usada hasta ahora contiene varios elementos que se salen del escudo en sí, como los ornamentos a ambos lados, lo que la normativa actual no contempla. Además, el pájaro Oriol, emblema de Orihuela, aparece dibujado con una corona en su cabeza, lo que se elimina en el diseño que ayer se presentó para evitar duplicidad de coronas. El estudio técnico del nuevo escudo ha sido desarrollado por el arqueólogo municipal, Emilio Diz, y por el Cronista Oficial de Orihuela, Antonio Luis Galiano, basándose en las diferentes representaciones históricas que ha tenido el escudo en la historia.
Así, el escudo que se pretende poner en vigor, una vez pasado el plazo de 20 días hábiles de exposición pública para que pueda presentar sus alegaciones cualquier ciudadano, cuenta con una forma cuadrilonga de punta redonda y está partido en dos donde la figura principal es el pájaro Oriol que aparece en la parte superior posado en un leño con su garra izquierda y armado con una espada en la derecha, un modelo copiado del de 1703 representado en la Recopilación de los Estatutos, Privilegios y otras Reales Órdenes dados a la muy Noble y Muy Leal Ciudad de Orihuela para su gobierno, sin la corona de príncipe y sobre fondo azul, en lugar del actual color verde. Además, aparecen los cuatro palos de gules, emblema de la Corona de Aragón, que obviamente, se mantienen como enseña valenciana, aunque ahora las cinco franjas verticales de color amarillo y las cuatro de color rojo son más anchas. El timbre es una corona real abierta conforme a la tradición valenciana. Se eliminan también los adornos ornamentales.
El escudo usado a día de hoy, por contra, está cortado en vertical con ornamentos a los lados, y las franjas son más finas, compartiendo protagonismo con el pájaro Oriol, que en el nuevo pasa a ser el elemento más vistoso.
La heráldica actual seguirá conservándose como escudo histórico y los oriolanos lo seguirán viendo en los lugares donde ahora aparece como en algunos edificios o el recientemente pintado en el azud del río, aunque será reemplazado poco a poco en lugares públicos y en la papelería usada por el Ayuntamiento, todo ello una vez acabado el plazo de exposición pública y enviado a la Generalitat para que elabore el dictamen que lo oficialice, lo que se estima en un plazo de entre 5 y 6 meses. La inversión para realizar el cambio del escudo en rótulos de vehículos municipales, hojas, sobres y membretes y edificios públicos no ha sido aún cuantificada.
La edil de Festividades, Mariola Rocamora (PP), defendió en la sesión el proyecto de nuevo escudo «para tener uno oficial en una ciudad de gran población, ya que el actual no cumplía la normativa» y explicó a este diario que el actual se está usando de manera «ilegal o alegal». Por su parte, el portavoz de Ciudadanos, Juan Ignacio López-Bas, quien reconoció que «me gustaba más el antiguo», señaló que era necesario «institucionalizar este escudo identitario».
Desde la oposición, tanto PSOE como Cambiemos Orihuela apoyaron la propuesta para «cumplir con la ley», aunque ambas formaciones criticaron que no haya habido una consulta o encuesta previa entre los ciudadanos para decidir algo tan importante para la ciudad. La edil socialista, María García, dijo que «se debería haber abierto un diálogo y haber explicado a los ciudadanos el proceso para llegar a la consecución del nuevo escudo». Desde Cambiemos , su portavoz Karlos Bernabé, indicó que «el gran éxito sería que todos lo sintiéramos como algo propio aunque debería haber habido un proceso de discusión y lo importante es que sea un refuerzo de nuestra identidad local».
El pleno, además, aprobó la rehabilitación de la bandera histórica de la ciudad. Ahora se remitirá a la Dirección General de Administración Local, adscrita a la Presidencia de la Generalitat, el proyecto elaborado por el arqueólogo municipal y el cronista oficial sobre la Gloriosa Enseña del Oriol, tras someterse a exposición pública, para que se considere como bandera histórica de uso inmemorial, así como permitir hacer las réplicas necesarias para su uso público. La enseña data de 1357 y es una de las más antiguas de España.

lunes, 25 de diciembre de 2017

SE PUBLICA EL NÚMERO 3 DE LA REVISTA CUATRO CALLES

SE PUBLICA EL NÚMERO 3 DE LA REVISTA CUATRO CALLES
La revista cultural Cuatro Calles, de periodicidad trimestral y promovida por Editorial Ledoria, acaba de sacar a la calle su tercer número, donde se incluyen  artículos relacionados con la historia, la cultura, las tradiciones, los personajes o el patrimonio de la ciudad y la provincia de Toledo. Autores de reconocido prestigio han colaborado en esta nueva publicación que se presenta en una edición formato libro, de 104 páginas, al precio de cinco euros.
Entre las firmas de este número cabe señalar las del periodista Baltasar Magro, los académicos Ventura Leblic, Ramón Sánchez y Santiago Sastre, y los investigadores Emilio Corrochano, Noemí García Jiménez ó Alejandro Vega. Asimismo, se incluye una amplia entrevista con el historiador Ricardo Izquierdo Benito y una crítica de novedades editoriales a cargo de Fernando Pinilla.

En palabras de Jesús Muñoz, director de Ledoria:
El proyecto Cuatro calles es una revista cultural en formato de libro y carácter trimestral. 
En cada entrega de Cuatro calles queremos introducir secciones fijas relacionadas con la Historia, con la Filología, la Arqueología, personajes toledanos relevantes y secciones más breves entre artículo y artículo de curiosidades y anécdotas, más reseñas de novedades editoriales, entrevistas, etc. También queremos contar en las primeras páginas con un autor de reconocido prestigio que aporte, a modo de editorial, un alegato por la cultura y el conocimiento. En los dos primeros números han colaborado Espido Freire y Baltasar Magro.
En fin, creemos firmemente que nuestra sociedad necesita cultura, cultivarse, y no dejarla en erial ni a la deriva, como parece que va, porque sólo la cultura y el conocimiento nos distancia de la barbarie y nos da libertad.
Nuestra generación tiene el deber de transmitir a las siguientes generaciones el legado que le ha sido transmitido. Esperamos contribuir con nuestro trabajo a ello.

Ya a la venta en librerías y papelerías el número 3
de la revista CUATRO CALLES

Artículos que componen este número:
Firma invitada, José Ramón Gómez Cabezas
La Ronda de Pan y Huevo
La avería de Blasco Ibáñez
Elegía sobre cuatro séforas, por Ricardo Sánchez Candelas
La huerta donde veraneaban los obispos
Los orígenes toledanos de la leyenda del Santo Grial, por Montserrat Rico
Pedro Salazar de Mendoza, escritor, mecenas y amigo del Greco, por Antonio Casado
Entrevista a Gabriel Cruz Marcos
La Moracantá, una presa romana en Villaminaya, por Jesús López Maestre
Los primeros toledanos motorizados
"Toledanos del mundo": Yukiko Okazaki
Hontanar: El despoblado de Malamoneda, por Ventura Leblic
El bien hablar en Toledo
El cardenal sin nombre, por Miguel Larriba
Santo Tomé tiene nombre de mazapán
El autor y su obra: "Creación literaria y geografías vitales", por Consolación G.
Cuando la reina del cielo puso sus pies en el suelo, por Miguel Ángel Cánovas
Luis Béjar y los problemas conla barba, por Santiago Sastre
Rincón literario: "Dulcie Ana", por Jesús Muñoz
Novedades editoriales
 
Para cualquier pregunta o aclaración, por favor, pónganse en contacto con
Miguel Larriba, director (tno. 603 57 26 14)
Jesús Muñoz, director de Ledoria (tno. 925 25 13 81)
O a través del correo electrónico: info@editorial-ledoria.com

Azorín y su estilo de escribir y sus consejos, tomados de:



 Textos azorinianos
“La palabra y la vida” (pg. 125) de su libro “Clásicos y modernos” Losada, 1939


Nos aconseja el maestro de Monóvar lo siguiente:

“…En términos latos (extenso), lo que debemos desear al escribir en ser claros, precisos y concretos. No olvide lector estas tres condiciones [debió decir el escritor o periodista]. A esas tres condiciones debemos sacrificarlo todo, absolutamente todo. Esas tres condiciones son la vida [se refiere a la vida del texto escrito], y ante la vida no hay nada que pueda oponerse: no consideraciones gramaticales, ni purismos, ni cánones estéticos. Cada cosa en el lenguaje escrito debe ser nombrada con un nombre propio; los rodeos, las perífrasis, los circunloquios embarazarán y recargarán y ofuscarán el estilo. Pero  para poder nombrar cada cosa son su nombre… debemos saber los nombres de las cosas”. [Evidentemente hemos ponernos a estudiar el diccionario].

Más adelante dice Azorín nos aconseja: “La única regla que en esta materia se puede seguir es la siguiente: lea el prosista o el poeta repetidamente a los clásicos; vaya anotando, si gusta, los vocablos que le parezcan bellos, plásticos; aunque ligeramente, no lo olvide de cuando en cuando esta práctica. Y cuando se ponga ante las cuartillas, hágalo sin preocupación ninguna (preocupación que traería aparejada una inhibición de ideas o un lamentable torcimiento); olvide cuanto ha leído; ni se proponga hacer estilo, y deje que el tesoro de lo subconsciente se vaya manifestando, exteriorizando como a bien tenga.”

Efectivamente el maestro Azorín se había dado cuenta del misterio de lo subconsciente. Pues es evidente que cuando escribimos evocamos recuerdos, se nos viene a la cabeza o la memoria palabras que habíamos leído o estudiado con anterioridad o encontradas en algunos texto. Pero no sabemos cómo nuestras neuronas se ponen a trabajar, por esa maravilla que es la memoria y el trabajo de práctica de la escritura, puesto que ninguna teoría de estilo se hace patente si no se practica escribiendo cada día.

En el mismo texto nos conseja sobre el uso de arcaimos, y podria ocurrrir que ese arcaismo tuviera una nueva accepción.Por ejemplo, un arnés cabezal de un caballo se llamaba antes jáquima, que ya no se usa.

Ramón Fernández Palmeral