viernes, 9 de junio de 2017

LA AMISTAD ENTRE JUAN GIL-ALBERT Y MARIA ZAMBRANO





 LA AMISTAD ENTRE JUAN GIL-ALBERT Y MARIA ZAMBRANO 

Por Ramón Fernández Palmeral


    En el diario Información de Alicante de fecha 19 de julio del 2004,  publiqué la noticia siguiente: Tres dedicatorias prueban una amistad de 32 años entre Gil-Albert y Zambrano.  Gracias al interés demostrado por el periodista Sergio Illescas que redactó la noticia dentro del espacio que permite la sección de Cultura de dicho periódico, pero quedó más  información oculta  en el tintero, y para que no se pierda la voy a exponer en este artículo.
    La coincidencia de una efemérides en el año 2004, cuando  cumple en ambas figuras del pensamiento el I Centenario de sus nacimientos: (María el 22 de abril de 1904 y Juan el 1 de abril 1904 en Alcoy, calle San Lorenzo 11, donde estuvo ubicada la Ferretería el Toro, propiedad de la familia), es ocasión oportuno para dar a conocer estas noticias
     Mis investigaciones sobre la vida y obra de Miguel Hernández me llevaron hasta la Fundación María Zambrano (1) en Vélez-Málaga, situada en el Palacio de Beniel, y que visité a primeros del  mes de julio de 2004.  Busqué inútilmente en los archivos de la filósofa y pensadora veleña lo que yo tenía en mente (cartas de Miguel), pero no hubo suerte, sin embargo, mi esfuerzo y mi viaje se vio recompensado con el hallazgo de varios libros que Juan Gil-Albert (2), le había enviado dedicados a María Zambrano. Una amistad de la que se ha hablado poco o casi nada por los expertos, salvo la introducción de José Carlos Rovira para el libro Fuentes de la Constancia (Cátedra, núm. 205, Madrid ,1984), que es una recopilación de sus libros de poemas. En Memorabilia de Juan Gil-Albert (1964, p.213) (3), otras sabidas y documentadas informaciones de cuando ambos colaboraron juntos para la revista Hora de España, Valencia 1937 y luego en Barcelona 1938.
     En la Fundación María Zambrano me  encontré tres libros que Juan Gil-Albert dedicó a María Zambrano, firmados en 1936, 1957 y 1968, respectivamente, más una carta y una tarjeta postal.  Lo cual nos documenta una relación larga, cierta y epistolar, pero escasa en el tiempo. Los últimos libros enviados, más que nada porque Juan tenía la costumbre, ante el silencio editorial de sus obras, auto-publicar y  enviar y dedicar sus libros a amigos e importantes escritores.
 
  DE COMO SE CONOCIERON:
      Juan y María se debieron conocer en Madrid, en la tertulia que ella tenía en su casa de la Plaza del Conde de Barajas sobre 1934 ó 35, y donde esporádicamente acudía también Miguel Hernández.  María Zambrano se casó el 14-09-1936 con el diplomático Alfonso Rodríguez Aldave (Lesaka, 1911-San Sebastián, 2008) y marcharon a Santiago de Chile -en el barco frutero Santa Rita- porque fue nombrado como segundo del embajador, luego viajaron un tiempo en La Habana conde conocieron a J. Lezama Lima. En los primeros meses de 1937 el matrimonio regresó España, ella a Valencia, él se incorpora a filas.  
     El primer libro dedicado a María Zambrano es Candente Horror, Edición de Nueva Cultura, Valencia 1936 (R-634). Con la dedicatoria que dice literalmente:
     A María Zambrano/con la seguridad/recibida desde el primer/momento./  Firmado.-Juan Gil-Albert 1936.  (Adjunto fotocopia manuscrita). Y cuya fotografía adjunto.
    María Zambrano se casó el 14-09-1936 con el diplomático Alfonso Rodríguez Aldave (Lesaka, 1911-San Sebastián, 2008) y marcharon a Santiago de Chile -en el barco frutero Santa Rita- porque fue nombrado como segundo del embajador, luego viajaron un tiempo en La Habana conde conocieron a J. Lezama Lima. En los primeros meses de 1937 el matrimonio regresó España, ella a Valencia, él se incorpora a filas. María ayudando a la República en la redacción de la revista Hora de España, pero ella no figura en la famosa: «Ponencia Colectiva» del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, que se inauguró en Valencia el 4 de julio. En Hora de España publica sus artículos «El español y su tradición» y «Españoles fuera de España» -su más ardorosa muestra de patriotismo republicano-, revista  de la donde Juan Gil Albert era secretario. Posiblemente por su antigua amistad con María, reputada intelectual, empezó a colaborará en dicha revista. Se publicó entre Valencia y Barcelona de 1937 a 1938.
     El segundo libro dedicado a es Contra el cine, 1955, edición Mis Cosechas (R.637). La dedicatoria dice:
     A María Zambrano/ este divertimento/ que apunten más hondo/  Firmado Juan /1957
     En estas fechas, María Zambrano, después de su exilio americano, y abandonar Cuba (1953) junto a su hermana Araceli, se encontraba en Roma vivía en Plaza Pololo, luego en Flaminio, tiempo donde conoce al padre Agustín Andreu y  Alfonso Roig Izquierdo, erudito valenciano, especialista en Arte, cuya biblioteca donó a la Biblioteca Valenciana. Sus amigos son Elena Croce, Elemire Zolla, (Cristina Campo -seudónimo de Victoria Guerini-), Ramón Gaya, Diego Mesa...
      El tercer libro dedicado es La trama inextricable, edición Mis Cosechas. Valencia 1968 (R-657), la dedicatoria dice:
     A María, alma, arraigada, de su tierra, hasta ver, donde se encumbre, más España y España misma: De su solitario /Juan. Fecha Mayo de 1968, [Al pie] Marti 13, Valencia 5. Espagne. En esta fecha  María Zambrano residía en con su hermana Araceli en La Pièce (Montañas del Jura) Francia cerca de Suiza, tras abandonar Roma, en 24 horas, literalmente expulsada por la denuncia de un vecino fascista, por causa de los gatos que tenían ella y su hermana en el piso de Flaminio,
    Demostrada la larga amistad ente Juan Gil-Albert y María Zambrano, no fue esporádica, sino que abarca un periodo muy largo de 32 años. Además María formó parte del jurado que le concedió el Premio Nacional de Poesía a Juan Gil-Albert en 1938, y que luego fue anulado por decisión de Wenceslao Roces y se lo concedieron a Pedro Garfas, (Nota de la página 91 de la Introducción de José Carlos Rovira Fuentes de la Constancia, ya reseñado).
     La fortuna de este hallazgo inédito, me da oportunidad para seguir ahondando en la investigación literaria entre tan importantes personajes de nuestra historia de la literatura y del pensamiento, la de nuestro escritor alcoyano y la filósofa veleña, en lo que espero me acompañe la suerte.
       Uno de los libros más conocidos de María Zambrano es El Hombre y lo divino(1955):  Dicen que cuando murió Camus, --según José Biedma-- encontraron este libro en el interior de su coche de suicida. ¿Como un pasaporte? Recojo unas  frases que creo resumen su condición de pensadora: «La pregunta, que es el despertar del hombre» o «La acción de preguntar supone la aparición de la conciencia». No sabemos si en la Biblioteca del escritor alcoyano se encuentra este libro.   


      CONTINUACIÓN DE UNA INVESTIGACIÓN:
      Después de mi artículo en Información (19 junio 2004), persistí en mis investigaciones literarias sobre la relación de amistad en el escrito y poeta alcoyano y la pensadora veleña. Y no sólo confirman que hubo una  amistad de más de 32 años, sino  que documentalmente se prolonga gasta el  1974, en que el  responsable de fondo de Manuscritos y Archivos Personales de la Biblioteca Valenciana, señor Juan P. Galiana Chacón, me confirmó con fecha 27 de julio del 2004 que en dichos fondos hay tres cartas de María  dedicadas a Juan desde La Pièce (Francia), son las siguientes:
-         15 de diciembre de 1968.
-         30 de abril de 1970 --que tiene anotaciones manuscritas--.
-         22 de febrero de 1974.
    En esta última carta, María hace referencia a un envío de cuartillas para un homenaje; se refiere a un homenaje para Juan. ¿Qué homenaje? Las cartas están enviadas desde La Pièce (Francia), un lugar donde vivía María en su largo exilio.
     Por otras gestiones que he realizado en la Fundación María Zambrano, he visto y las he tocado y las he leído: una carta y una tarjeta postal, Juan a María. La carta es de junio de 1956 y la tarjeta de diciembre también de 1956, enviadas desde Valencia. 
     Estas cartas no podrán ser leídas, comentadas ni estudiadas hasta que los herederos de los Derechos de la Propiedad Intelectual lo aprueben.  Estoy haciendo gestiones para que así sea, de antemano, he descubierto una amistad de 38 años, y me da que pensar que mientras María estuvo lúcida y podía valerse, se escribieron,  ya que durante los últimos años de su vida no podía sostenerse de pie, y estuvo en una silla de ruedas.  Días antes de fallecer, que fue el 6 de febrero de 1991, en el Hospital Princesa, llamó a su amigo el poeta panameño Edison Simons Quiróz y le dijo «estamos en la noche de los tiempos, Edi, hay que entrar en el cuerpo glorioso». Murió al medio día rodeada de amigos, sus restos se trasladaron al pueblo de su nacimiento Vélez-Málaga. El poeta francés publicó su correspondencia y memoria con María Zambrano en 1995.
     María era una prestigiosa cervantista, y además fue Premio Cervantes en 1988,  con el discurso «Lo que le sucedió a Cervantes», no en vano Cervantes fue recaudador real en la Axarquía malacitana, y tres veces nombra Cervantes a Vélez-Málaga en el Quijote.  

      SITUACIÓN ACTUAL DE UNA INVESTIGACIÓN:
     María Zambrano no escribió ningún artículo, que se sepa, sobre Juan Gil-Albert, sin embargo, sí lo hizo con otro alicantino, Miguel Hernández, con quien le unía mayor amistad, y le dedicó «Presencia de Miguel Hernández», publicado en El País, domingo 9 de julio de 1978, donde escribe: «Y toda aquella “pléyade de poetas” que le acogió como mejor podían, con la excepción  de un poeta prometido del “sacrificio” en modo fulgurante, que experimentaba una especie de “alergia” ante su presencia personal». Se refería a Federico García Lorca. María publicó numerosos artículos  en la revista Horas de España. En Triunfo, Madrid, 1974, Hora de España: el número perdido.
     Durante el Congreso dedicado a Juan Gil-Albert, que se celebró en los salones de CAM en Alicante (noviembre 2004), dirigido por el catedrático Guillermo Carnero, y ante mi imposibilidad de seguir  investigando, puesto que me tenía que trasladar a la Biblioteca Valenciana,  pasé la información, pero parece ser, que el archivo de Juan Gil-Albert, sigue guardado en cajas. 
     Además, esta información de las cartas de María en Valencia se la pasé a la Fundación María Zambrano, que estaban interesados en recuperar la correspondencia inédita de la pensadora. Puse en contacto a ambos (Biblioteca Valenciana y Fundación), para que ellos las intercambiaran, a mí no me las quisieron ceder.  Desde entonces ninguno de los dos organismos me ha comunicado nada, y seguro estoy que si algún día salieran publicadas, se olvidarán de hacer reseña o nota al pie de página de que fue el autor de este artículo quien descubrió esta correspondencia y las dedicatorias aludidas.  Alicante, 7 de mayo 2005.  

NOTAS


1 ] María Zambrano nace en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904. Se traslada a Madrid a los cuatro años y de allí a Segovia donde reside hasta 1924. En Madrid cursa estudios de Filosofía, asistiendo, durante los años 1924-27, a las clases de Ortega y Gasset, de García Morente, de Julián Besteiro y de Zubiri,  Su primer libro: Horizonte del liberalismo, aparecido en 1930. En 1932 firmó el manifiesto fundacional del movimiento denominado Frente Español, inspirado en gran medida por Ortega, lo disuelve, al ver en Ortega tendencias cercanas a José Antonio Primo de Rivera. Había sido nombrada desde el año 31 profesora auxiliar de metafísica en la Universidad Central. En el 32 sustituyó a Xavier Zubiri y comenzó a colaborar en la Revista de Occidente, luego en Cruz y Raya (donde conoce a Miguel Hernández) y en la revista Hora de España, en su primera época madrileña, aparecido en 1936. Conoció y entabló amistad con José Bergamín, con Luis Cernuda, Maruja mallo, Juan Gil-Albert, Jorge Guillén, Rafael Dieste, Emilio Prados. Se casa en septiembre del 36 con Alfonso Rodríguez, él para incorporarse a filas, ella para colaborar con la República. Luego el exilio a Cuba, México, Roma (donde conoce al valenciano Alfonso Roig), Francia y Suiza. Premio Príncipe de Asturias en 1981.  Regresó del exilio en 1984, en el aeropuerto le esperaban: Julia Castillo y Havier Ruiz, Aurelio Torrente, Pepe Tamero y esposa.  Murió el 6-02-1991 en el Hospital de la Princesa, Madrid. Hoy tiene una Fundación en la localidad  de su nacimiento, en el antiguo Palacio Beniel, cuyo director es Juan Fernando Ortega Muñoz.
2] Juan Gil-Albert Simón nació en Alcoy el 1 de abril de 1904 y falleció en Valencia, su ciudad de adopción, en 1994. Sus primeros años de formación corrieron a cargo de un profesor particular y la asistencia a un colegio de monjas. Tras el traslado de su padre a Valencia, donde abre un almacén de ferretería, ingresará como interno en el Colegio de los Escolapios. Al finalizar el bachillerato inicia los estudios universitarios de Derecho y Filosofía y Letras en Valencia.. Luego vendría a Madrid, regresaría a Valencia en la guerra civil donde participa como secretario en Hora de España, donde también coincide con María Zambrano, el exilio de México y regreso a España en 1947, donde fue olvidado.  Juan Gil Albert reconoció en un capítulo de Crónicas Generales (1974), ser epígono de Gabriel Miró, Valle-Inclán y Azorín, al de Monóvar le envió y le dedicó dos libros: Concierto en mi menor (1964)  y La trama inextricable (1968). Según escribe José Ferrándiz Lozano en el suplemento «Artes y Letras» del diario Información de Alicante (25-03-04), la dedicatoria dice: «Al maestro Azorín, a quien tanto debo, a quien tanto debemos». Ante la negativa de las editoriales españolas, Juan se  auto-publicaba sus  libro y los enviaba a sus amigos y a escritores.
3] Tres obras maestras se reúnen en este volumen memorialístico del gran poeta y prosista En la primera y más extensa, Memorabilia, el autor nos invita a entrar en el mundo arcádico de su adolescencia –la familia, el colegio, Alcoy y la finca El Salt– hasta la guerra civil, que quebró aquella existencia plácida y refinada. Por sus páginas desfilan, en memorables retratos, Ramón Gaya, Luis Cernuda, Federico García Lorca, María Zambrano y Manuel Altolaguirre, entre muchos otros drama patrio, a su vez, ahonda en la guerra civil,  con el propósito de dejar constancia «de lo que he visto y he vivido, de lo que oí y pensé» en torno a la contienda; tres poemas complementan este texto, ofreciendo una cara más íntima de la época en que el autor regresó a España, en plena posguerra.
                                                       Ramón Fernández Palmeral 



Diario Información  de Alicante, 19 de julio de 2004. Segio Illescas




Ver aquí también artículo de Pedro García Cueto